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[Miércoles 25-12-2013 20:55:46]    Paco Martínez Vega
  • Regalar una bicicleta provoca ilusión y nos invita a movernos de manera diferente. Dos ruedas para todos los públicos y precios


"Es justo lo que necesitaba”. Siempre que Bimba Bosé ha regalado una bicicleta ha recibido esta respuesta. Y lo ha hecho varias veces: a sus hermanos, a sus hijas, a algún amigo. “Cuando eres pequeño es emocionante; cuando eres mayor, también”, apunta la modelo y artista, bicicletera reconocida. “Hace mucha ilusión”. Cuando las dos ruedas aparecen la mañana de Reyes en el salón de casa, uno sabe que algo ha cambiado. Si se presenta en la vida de un adulto, le invita a moverse de una manera diferente. La revolución ciclista, que comenzó hace un lustro, se ha instalado en las capitales del mundo, provocando que mucha más gente use la bici de manera rutinaria. La moda ha ayudado a consolidar los pedales en las urbes. Aunque una bicicleta siempre tendrá dos ruedas, cada cual pedalea en un velocípedo diferente: plegable, vintage, eléctrica, urbana, fixie, mountain bike o BMX. ¿Cuál pediría a los Reyes?

Las ‘fixies’,
modelos de piñón fijo,
han ido colonizando las ciudades
Una bicicleta apareció en la vida de Nicolás Gaude. “Fui a ayudar a un amigo en una mudanza. Su compañera de piso tenía una bici, que no usaba mucho, y me la dejó”, cuenta el actor de 33 años. Sus impresionantes ojos azules brillan cuando habla de ello. “Ha pasado un año y la sigo teniendo en usufructo”, confiesa. “Pesa mucho y se nota que se trata de una bici bastante convencional”, dice señalando la marca genérica. A pesar de las pegas, la utiliza para ir al madrileño teatro Alfil, donde representa la obra Climax.

En una gran superficie se pueden encontrar bicicletas nuevas por menos de 300 euros. “A medida que mejoran los componentes, disminuye el peso o aumentan las prestaciones, el precio sube”, apunta Héctor Muñoz, encargado de la tienda madrileña In Bicycle We Trust, que tiene otra sede en Zaragoza.

Su bici, que ha bautizado como Augusta, viene de un país centroeuropeo. “Por poco más de 100 euros nos la compramos en un mercadillo”, recuerda el actor Jorge Suquet, que comparte el velocípedo con su pareja. Esta vieja bicicleta, vintage tras hacerle unos arreglos, emana historia. Los apasionados por velocípedos de otras épocas recorren rastros, mercados, como el Mercado de Motores de Madrid, y páginas de segunda mano en busca de cuadros decanos, sillines centenarios o timbres a la antigua usanza. También tiendas como Dale Pedales y Retrocycle, en Madrid, o el Hospital de Bicis de Murcia. Los pedaleantes vintage recorren la ciudad y alteran la estética de las calzadas contemporáneas trasladándolas a un punto entre finales del siglo XIX y mediados del XX.

Recorrer la vida desde una fixie te obliga a ir a otro ritmo. Este modelo, de piñón fijo, se usaba para entrenar, pero poco a poco ha ido colonizando las ciudades. Su particularidad: nunca se puede dejar de pedalear. “Exige hacer piernas y un alto nivel de concentración”, resume el empresario, actor y dj Rodrigo Taramona sin bajarse de su Specialized Langster New York (300 euros aproximadamente). Austeras, ligeras y vertiginosas, las fixies se han vuelto comunes en los centros de las ciudades; concretamente, en los barrios frecuentados por modernos. En la tienda Barceloneta Bikes lo saben. Taramona, que declara bikefriendly The Passenger, el bar del que es socio en Malasaña (Madrid), le regaló una a su novia. “Desde que la tiene, nos llevamos mejor”, añade con cierta malicia.

En España, casi cinco de cada cien viajes realizados entre semana son en bicicleta, según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Una cifra que va en aumento y que se acerca a los niveles de la moto. La mayoría de esos recorridos se realizan a lomos de una mountain bike. “El ciclismo en España ha estado siempre asociado al deporte y a una manera de moverse más lúdica que práctica. Desde hace poco, tímidamente, se ha abierto camino como estrategia de movilidad”, cuenta Rafa Vidiella, redactor jefe de la revista de ciclismo urbano Ciclosfera. De esos orígenes deportivos emana la pasión por las bicicletas de montaña. “Que en los noventa entraron en todos los hogares españoles”, agrega Vidiella. Casi todo el mundo ha tenido una. Marcas como Trek o tiendas como Otero o Mammoth apuestan por ellas. Las ruedas gruesas y los 21 cambios, que funcionan a la perfección en el campo, gustan a los que están acostumbrados también a la ciudad.

“Esto es una maravilla”, resume su experiencia con una Brompton el actor Nicolás Gaude. Es una de las mejores bicicletas plegables del mercado. De ahí que, aunque parezca poca cosa, su precio ronde entre los 800 y los 1.000 euros. “Me parece muy útil, ligera y cómoda”, reitera Gaude. Comparada con la bicicleta híbrida [una mezcla entre carretera y montaña] roja que traía a la entrevista, esta es un peso pluma. Las plegables se han extendido mucho entre profesionales liberales o yuppies, pero hay que tener cuidado. Una demasiado barata no dará resultado.

También pequeño, pero con otro estilo, se presentan las BMX: bicis para acróbatas urbanos. “Estéticamente me gusta y es muy manejable”, dice Miguel Monzón, alias Guelo, de 23 años. Trabaja en la tienda Action Wheels, dedicada a este tipo de bicicletas, que cuestan entre 400 y 1.200 euros, y es el octavo del mundo en la categoría de freestyle de BMX.

No es lo mismo pedalear en una plegable o una mountain bike que recorrer la ciudad en una bici eléctrica. Bimba Bosé es una ebiker. “Se nota la asistencia al pedaleo, la ayuda que te da en las cuestas y en las salidas”, explica rodando por el Retiro. Los ciclistas eléctricos son un sector en auge en Europa, y más tímidamente, en España. Su precio igual tiene algo que ver: una ebike cuesta entre 1.500 y 2.500 euros y es necesario tener un lugar donde guardarla. “La eléctrica es útil para un ejecutivo que quiere llegar impecable al trabajo, para gente mayor, para alguien que ha tenido una lesión o para una persona que desea disfrutar del recorrido sin agobios”, resume Sebastián Verbeke, hermano de la actriz Natalia Verbeke y al frente de la tienda Electrika Bikes.

Con la eléctrica se nota
la ayuda en las cuestas y
en las salidas”, dice
Bimba bosé
El valor del trabajo hecho a mano es lo que mueve a Andrés Arregui Velázquez. Este maestro bicicletero lleva desde 2009 ensamblando bicicletas a mano desde su cuartel general en Ciclos Noviciado. Las hace a medida, adaptadas al cliente, personalizadas, lo que provoca que pedalear en sus creaciones sea una delicia. Cuestan entre 1.700 y 5.000 euros. “Una de fábrica en el mismo rango de precios no se adaptará a ti de la misma manera”, sentencia Arregui. Desde su taller también mezclan componentes y hacen bicis a la carta (900 euros). Una propuesta semejante a la de My Beautiful Parking de Barcelona.

El género también es una cuestión de pedales. La mayoría de los tres millones de personas que pedalean diariamente en España son hombres; solo 3 de cada 10 pedaleantes son del sexo femenino. Tamara Marqués es una de ellas. No solo surca la ciudad con una bicicleta clásica contrapedal (600 euros), sino que defiende la cultura ciclista desde La Bicicleta, un local en pleno centro de Madrid donde se puede desayunar, comer o tomar un gin tonic rodeado de bicis; la contraseña del wifi es Perico Delgado. “Hay que estar pendiente del tráfico, pero, más que peligroso, creo que ir en bici es divertido”, opina Marqués. Feminismo y bicicleta siempre han ido un poco de la mano. El vehículo, símbolo de las sufragistas, ha vivido su última adaptación para ellas con las cougar bikes o bicicletas, con un toque femenino, para cuarentonas sexis (traducción libre).

Isabel Porras regaló el coche a su padre. Después fundó con dos compañeros más la cooperativa Santa Cleta en Sevilla. Además de un laboratorio de investigación urbana, ofrecen vehículos de dos ruedas de todo tipo. Bicis de cargo también. “Este tipo de bicicletas están diseñadas para portar objetos o personas”, cuenta Porras. Además de poder hacer la compra, hay modelos o accesorios para que los padres bicicleteros lleven a sus hijos. Para que esos nenes y nenas de entre uno y dos años no tarden mucho en aprender a mantener el equilibrio han aparecido ingenios como Spherovelo (75 euros), que les anima a recorrer la casa con una seudobicicleta adaptada. Para más mayores, dos a cuatro años, las bicicletas de arrastre, que pueden evitar el paso por los famosos ruedines ya que incitan a los peques a deslizarse con dos ruedas usando los pies. Hay modelos de madera de Early Rider Lite o metálicos de Puky LR1 (139 euros y 102 euros, respectivamente). “No hay edad límite, ni importa el modelo”, añade Bimba Bosé. Cuando nos regalan una bici, se provoca una gran ilusión. Cuando es uno el que la regala, se está invitando a ver la vida de otra manera.


Fuente: ElPais.com
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