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[Viernes 17-05-2013 13:26:04]    Paco Martínez Vega
Una fractura en el tobillo sufrida mientras patinaba en la ruta dominical “Muévete en Bici” llevó a Raúl Hernández a crear un vehículo apto para su lesión. Lo bautizó como “Tibiriche”.

Se trata de un triciclo con características ideales para adultos o gente con alguna discapacidad motora.

Cuenta con un bajo centro de gravedad, ya que el cuadro es cóncavo. Está dotado de diez velocidades para facilitar el pedaleo, frenos de disco en las dos ruedas, un diseño único y característico que el mismo Raúl inventó.



La necesidad

En 2011, patinando sobre Avenida Reforma, Raúl se rompió un tobillo. Los médicos le aseguraron que al menos durante dos meses debía de inmovilizar el pie debido a la operación a la que fue sometido.

Don Raúl, inquieto y amiguero, escuchó el parte médico como sí de una sentencia se tratará; para él, dicha covalencia significaría un sacrificio que no creía poder realizar. Amante de la bicicleta y el ejercicio por la libertad que representa el poder andar en la calle y conocer gente, se vio en la necesidad de buscar la manera de volver a la calles y seguir con sus rutinas.

“Después de que me operaron me aburría y no me podía estar tranquilo, lo que despertó en mí la curiosidad por comprar un triciclo, fui al centro, pero mi sorpresa eran o, muy caros o, no eran adecuados para que pudiera montarlos debido a mi lesión. Me pusieron tornillos en mi tobillo ya que con la caída me lo fracturé en más de dos partes.

“Al no encontrar algo adecuado y preocupado por mi salud, ya que empezaría a engordar y todo lo que eso conlleva, no me sentía nada bien conmigo mismo”, me relata un Raúl mientras daba instrucciones a sus ayudantes sobre un cuadro sin pintar aun montado en un rack esperando cobrar vida a través de su armado.

La idea nació de la necesidad. Su falta de conocimiento en la construcción de cuadros y toda la técnica que entraña la fabricación de bicicletas y triciclos no lo detendría, como él mismo narró en la entrevista que sostuvimos en su taller, enclavado en Chamapan, en las periferias de Naucalpan, Estado de México.



- ¿Cómo fue la fabricación del primer triciclo?

- Bueno quiero que sepa que yo no tenía ni la menor idea de cómo hacerlo, siempre desde chamaco anduve trabajando en talleres con herramientas y ese tipo de trabajos, pero en realidad soy completamente autodidacta, si tengo conocimiento del uso de máquinas y sobre todo de las medidas, que es muy importante.

“Todo empezó cuando un día me recosté en el piso en posición fetal, sí aquí mismo, donde estamos parados y me trazaron con un gis mi silueta. El piso siempre ha sido mi pizarrón. Y de ahí vi la forma de mi cuerpo y me vino la idea de cómo hacer la geometría del cuadro para poder montar, aunque seguía con mis tornillos en el tobillo. Después hice el molde con alambrón y en realidad todo fue de prueba y error”, cuenta Raúl Hernández mientras está al pendiente de sus ayudantes que se encuentran afanosamente enfrascados en la elaboración de diversos triciclos cada uno de ellos en un proceso diferente.

Don Raúl cuenta con dos ayudantes, Armando y Miguel, que como él mismo dice, hacen de todo. “A mí me gusta más la gente que las máquinas y por ejemplo tengo a este muchacho Armando, tiene siete meses conmigo pero nunca dice que no a nada, a todo le entra, y además tiene facilidad”, explica Raúl.

Su taller está equipado con un horno de capacidad considerable y que el mismo Raúl Hernández fabricó para pintar sus triciclos. También cuenta con un pequeño torno, pero resulta suficiente para fabricar las piezas que requiere, un taladro de banco industrial, soldadora de micro alambre e infinidad de herramientas y piezas de aluminio y acero inundan el taller.

En la elaboración de un Tibiriche se requieren de dos días de larga jornada para que salga listo a rodar, en lo que lleva de fabricarlos hace apenas dos años ha vendido 50 unidades, pero como él dice es un trabajo muy difícil el poder venderlo, pero disfruta mucho de la manufactura de los mismos.

“Lo más difícil es quitarse la lluvias de no, con los que la gente te bombardea, nunca están de acuerdo y siempre tienen un no esperándote, por ejemplo te dicen porque no le pones esto y lo otro. Cuando aprendes a manejar esa idea de la cabeza de la gente ya estás del otro lado, pero en realidad era un impedimento para que logrará vender más triciclos, ahora ya estoy acostumbrado y se cómo manejar a ese tipo de personas que al final terminan comprándome un triciclo”.

El nombre de “Tibiriche”, surgió de un viaje que realizó a Tepic, en el estado de Nayarit, al ver que el cuerpo de las libélulas tiene similitud con el cuadro que él diseño y que los lugareños llaman "Tibiriche".

En el proceso de fabricación de cada uno de los “Tibiriches” está Don Raúl presente y en compañía de Armando y Miguel realizan todos y cada uno de los procesos en su taller, desde el rolado hasta las adecuaciones.

Una de estas adecuaciones es una pieza que el mismo fabrica en su torno que sirve para realizar los cambios, ya que va sujeta al desviador: “Con esta piececita lo que hago es engallar al desviador como está al revés que en el común de la bicis, con ella logro que haga el cambio de velocidad”.

Para este incansable hombre de 57 años de edad, este proyecto aún está en crecimiento porque aunque cuente con dos modelos de línea para la venta constantemente está experimentando con nuevos e innovadores diseños para sus modelos de triciclos y adecuaciones de otras bicicletas que la gente le lleva para que acondicione para gente que sufre de alguna incapacidad.

“No sólo hago los triciclos, también últimamente he estado trabajando mucho con gente discapacitada que tiene las ganas de andar en bici pero que no tiene una pierna o, brazo o, simplemente tiene alguna lesión, pues aquí les hacemos realidad esa curiosidad por andar en bici.

“La bici es uno de los mejores inventos de la humanidad, aunque la hagan muy moderna y juegan con los materiales en esencia siempre sigue en la misma base de ser una bicicleta. La bicicleta es eso libertad y simplemente eso, ahora la gente está viviendo un carnaval en ella pero pronto se va acabar por las leyes ya vera que va a ser así le van a quitar lo mejor de ella la libertad”, explica don Raúl con su mirada al horizonte.

Para contactar a Raúl Hernández y conocer un Tibiriche en Facebook también pueden escribirle a raul_j_hg@hotmail.com o llamar al teléfono 5307-3361


Fuente: Revistacletofilia.com
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