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[Miércoles 06-03-2013 22:24:04]    Paco Martínez Vega
Por ALMUDENA MARTÍN (SOITU.ES) Actualizado 29-01-2009 18:33

En el sur de Australia, la Policía se desespera para atrapar a un ladrón que ha robado ya diez bancos y que siempre se les escapa subido en una bicicleta. No es el primero. David Bruce Voss, de 57 años, trajo de cabeza durante tres años a muchos agentes de EEUU. Es blanco, varón, alto, va armado y huye de los robos en una bicicleta de montaña: éstas eran las credenciales de este "bike bandit" (bandido de la bicicleta), que consiguió asaltar 28 bancos en 16 estados diferentes (sobre todo en Atlanta y Florida) y huir después volando sobre el asfalto con sus dos ruedas. Al final, la Ley acabó triunfando: fue cazado en septiembre de 2007 y se suicidó poco después en su celda.


FBI de Atlanta - En la izquierda y centro, el ladrón en bici de Atlanta. A la derecha, el "bike bandit" de Australia


Son conocidas las ventajas de sustituir el coche por la bicicleta en las ciudades, pero pocos se habrán planteado las facilidades que puede dar a la hora de asaltar una entidad bancaria. Quién sí lo hizo fue Ken Kifer, un gran aficionado a las dos ruedas y bloguero, que escribió diez motivos por los que es mejor usar una bici para estos menesteres. En soitu hemos pedido permiso para reproducir aquí sus recomendaciones:

1. Organizar una huida en coche puede salir mucho más caro que si lo hacemos en bici. Aunque pensemos que los ladrones de bancos se llevan cientos de miles de dólares, la verdad es que la media del botín no alcanza los 257 dólares. Si consideramos que un buen coche para escapar puede costar unos 25.000 dólares, el ladrón tiene que asaltar cientos de bancos para pagar el coche. Sin embargo, la bicicleta la puede comprar con tan sólo un robo. También está la opción de robar un automóvil la misma mañana del asalto para ahorrarnos ese dinero. Ahora bien, esto puede hacer que nos arresten esa misma mañana; y seguro que robar una bici conlleva un menor riesgo.

2. Para ser más rápido, una huida en un vehículo de motor implica tener un compañero que te esté esperando fuera, preparado para apretar el acelerador, y esto significa que tus beneficios se dividirán, como poco, por dos. Mientras tu compinche está fuera quemando gasolina —y contaminando sin necesidad—, corres el riesgo de que aparque de forma incorrecta y que cuando salgas corriendo del banco te encuentres a un policía poniéndole una multa. Sin embargo, si vas en bici, puedes aparcar sin problema justo al lado de tu objetivo —si hay seguridad ni siquiera tendrás que usar candado— y no necesitarás ningún cómplice.

3. Si después del robo escapas en coche, hay muchas posibilidades de que te atrapen si hay tráfico, y más si caes en un atasco —a esto hay que sumarle la contaminación que respiras en esos momentos, aunque subas las ventanillas—. En las películas, el ladrón siempre encuentra un hueco en los atascos por donde escapar, pero no ocurre así en la vida real. Si huyes pedaleando, la congestión del tráfico no será ningún problema para escapar, y puedes escabullirte entre los coches parados.

4. Es probable que la policía fiche tu matrícula o el modelo de tu vehículo para atraparte. De esta forma, todos los agentes de la ciudad estarán buscando tu coche; y si además lo sacan en las noticias o en los periódicos, cualquier ciudadano podría denunciarte a la comisaría más cercana. Por otra parte, si intentas escapar de la ciudad, seguro que la policía te estará esperando en las principales carreteras de salida. Sin embargo, con la bicicleta es diferente. Aunque enviaran una descripción tuya y de tu bici azul modelo Trek 520, por ejemplo, los agentes seguramente se fijarían más en tu apariencia física que en el vehículo de dos ruedas. En este caso, el problema es fácil de solucionar disfrazándote durante el atraco con un falso bigote, una máscara o una gabardina que puedes abandonar en cualquier callejón. Incluso si saliera un helicóptero a buscarte desde el aire, podrías ocultarte fácilmente tras unos árboles con tu bici —algo más difícil si vas en coche—. Si quieres salir de la ciudad, basta con montarte en un tren con tu bici.

5. Atracar un banco produce mucho estrés en los ladrones. La presión sanguínea se dispara y el corazón se acelera cuando estás en pleno atraco apuntando con tu pistola. A la hora de escapar, coger un coche puede ser peligroso. El estrés hace que pises más a fondo el acelerador, y el exceso de velocidad puede llamar la atención de otras patrullas. No obstante, ese estrés puede ayudarte una vez que te has subido al sillín, dándote la energía extra que necesitas para escapar. Además, ningún policía se fijará en ti por pedalear más rápido de lo normal.

6. Volviendo a la velocidad, la huida en coche puede provocar graves accidentes con otros coches o motos, o incluso terminar con un atropello y la muerte de un peatón o de uno de los agentes que intentaban atraparte (sumando al robo un cargo de homicidio). O aún peor, puedes perder la vida en el accidente, terminar con todos los huesos rotos o ser acribillado a balas por la policía si tu coche pierde el control. Si vas en bici, los accidentes con otros vehículos a gran velocidad se pueden evitar, y tienes menos probabilidades de matar a otra persona. Aunque pierdas el control, es poco probable que mueras si vas en bici, y la policía, al ver que no puedes llegar muy lejos pedaleando, se tranquilizará y se lo pensará dos veces antes de dispararte.

7. Si en algún momento la policía encuentra tu coche abandonado, hay muchas posibilidades de que den contigo. Primero, consultarán la matrícula para saber todo sobre ti; si el coche fue robado, lo examinarán todo para encontrar pruebas, desde un pelo hasta una huella dactilar podría demostrar quién conducía el coche [sólo hay que ver CSI]. Una bicicleta abandonada es más difícil de localizar, no tienen matrícula ni número de identificación y es más complicado que encuentren un pelo en el manillar.

8. Abandonas el coche y tienes que continuar a pie. Aquí surge un problema si el atracador está acostumbrado todo el tiempo a huir en vehículos de motor. El calzado o la ropa pueden no ser las adecuadas para una gran caminata, e incluso la forma física puede dejar mucho que desear. En cambio, cuando se utiliza una bici, el ladrón está en mejores condiciones físicas y usa una ropa más deportiva, cómoda para salir corriendo en cualquier momento.

9. Si no quieres deshacerte de tu coche, ten en cuenta que la policía estará tras su pista. Para esconderlo necesitas un garaje y si decides pintarlo para que pase desapercibido, tienes que ser un poco habilidoso, conseguir todo el material y dedicarle unos días a la tarea. Con una bici es diferente. Puedes ocultarla en cualquier edificio, no necesita mucho espacio y darle una nueva capa de pintura no supone mucho tiempo ni esfuerzo. Te bastará con un par de botes de spray.

10.- Si al final la policía consigue detenerte, lo más seguro es que los agentes confisquen tu coche y lo vendan, o lo utilice tu hermano pequeño como coche de carreras. Con toda seguridad, después de que pases unos cuantos años en prisión y salgas, tu vehículo —si ha sobrevivido a tu hermano— no estará en muy buenas condiciones de motor, sobre todo si ha estado mucho tiempo parado. Pero si en tus robos has utilizado una bicicleta, la policía no se molestará en confiscarla, tu hermano pasará de ella o al menos, no la destrozará en las carreras. Y lo mejor de todo, cuando salgas de la cárcel, sólo necesitarás inflar las ruedas y engrasar las cadenas de tu bici. Seguro que estará en mejores condiciones que tú.


El escritor y activista autor de estos consejos, Ken Kifer, era un amante de la naturaleza y gran aficionado a las bicicletas. Este estadounidense se volcó en su blog, donde a través de "bikepages" compartía todo su conocimiento y experiencia personal sobre las bicis con otros ciclistas. Consejos prácticos, análisis, experiencias, fotos y humor eran los ingredientes que Kifer cocinaba en su web. Él defendía el uso de la bicicleta frente a los vehículos de motor porque era beneficioso para el medio ambiente, el cuerpo y la mente. En 2003, Kifer fue atropellado por un conductor borracho de 29 años cerca de Scottsboro, en Alabama, mientras regresaba a casa en bicicleta. Murió a los 53 años sin acabar su obra "The New World". Hoy, Riin Gill, su mejor amiga, continúa su trabajo en la red.
Ken Kifer en su bicicleta



Fuente: Soitu.es - kenkifer.com
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