Crónica de la ruta (Fotos de la 21 a la 51)
Eran las siete y media casi de la mañana cuando los integrantes del fornido pelotón se apresuraban a emprender esta nueva andadura por tierras andaluzas enlizados en sus vehículos alados de dos ruedas. La mañana se había levantado, como de costumbre, roja y calurosa pero los personajes, ciclistas, rutistas y ante todo, amigos ya sentían la necesidad de montarse y descubrir nuevos mundos y alcanzar nuevos retos deportivos encima de la bicicleta.

Sin pensarlo más de dos veces, emprendimos el viaje binocular hacía el primer destino común: la diversión y el disfrute. Las horas y los minutos iban pasando, el viejo sol andaluz empezaba a hacer mella en los rostros, las caderas empezaban a sufrir pero el alma inquieta y juvenil de estos personajes seguía revoloteando y contemplando bellos y únicos paisajes naturales.
El reloj, el cuentakilómetros, el bote, ¡¡ coño Manolo, el casco !! todo un conjunto de vicisitudes que no hacían parar el tren de los amarillos senderos de la alegría, el esfuerzo y el tesón . La primera parada tiene lugar en las cercanías de la bella localidad de Gerena con su altiva torre, sus casas encaladas y el paso de una patrulla que nos hizo ponernos a todos un poco alerta, jeje. Y los radios de la ilusión, junto a los manillares de la incertidumbre iban ayudándonos por aquellos caminos transitados hoy día por ciclistas, senderistas, viajeros del tiempo y de la luna del cauce del Guadiamar, río imponente, silencioso, cálido y bello . Las ráfagas de viento hacían tambalear los cuadros pero el grupo seguía y seguía, motivado y dando pedales a marchas y a marchas entre olivares verdes y enhiestos por la sana locura de unos pocos aficionados al mundo del rail y de la bicicleta.

Por entre las vías y los recuerdos continuaban estos personajes hasta llegar a la localidad sevillana de Aznalcázar. Subimos una gran cuesta la cual nos llevó a una parodia surrealista, creativa llena de risas, quebrantos y más y más kilómetros para así, transcurridas las horas de felicidad encima de las dos ruedas, llegamos a uno de los puntos cúlmenes de la ruta, de nuestro gran viaje matutino: el vado del quema. Allí, rodeados de altos y frondosos bosques de pinos, eucaliptos, olivos y demás constitutivos del medio natural, hicimos gala del buen rociero y plasmamos en unas fotos los momentos tan sudorosos y joviales que acontecían en esos instantes.
Quedaba lo peor, alcanzar la villa de Bormujos y tras una merecida parada en el camping y avituallarnos de grandes cantidades de líquido, proseguimos por los arenales de Aznalcázar, duro no, más duro que la moral del alcoyano era lo que necesitamos, todo el grupo, para sobrepasar esta dura prueba para nosotros y para nuestras bicicletas ya cansadas como nuestras piernas. El día iba avanzando y los olores de la campiña sevillana, las amapolas vistas desde los arcenes de los senderos nos hacían ver el final de esta ruta intermitente y largamente disfrutada. Así, pasando por el aeródromo, las casas rurales, los caminos, dijimos adiós a nuestro guía de la zona para así, llegar al aljarafe sevillano y con muchas ganar de llegar y ansiosos por bajarnos de la bicicleta, despedirnos hasta la próxima rutada.

Y nada, agradeceros a todos el buen día que pasé junto a vosotros. Y para terminar desearos una muy buena semana, keko sigue con tu salero, Paco muchas gracias, Jorge dale una visitilla al centro de visitantes de mi parte, jeje jeje, Andrés dale caña, Manuel dale más rápido, Diego buen estilo y pundonor, Manolo el cascoooooo, José mañana al "tourmalet", jeje. Eduardo una de puntillitas y un serranitoooo, jejejejeje que buenos momentos espero comparta con vosotros cuando ya me desvincule, si todo va bien, de los exámenes. Este finde imposible para mi. Estoy en Murcia. Animo y denle caña a las dos ruedas. ¡¡¡ Abrazoooooos !!!
Víctor(el canijo)
Ciaoooooo